Termodinámica
Bajo el sol tórrido, Pirlosky suda la gota gorda, inmóvil sobre su cajón. Los escasos paseantes le miran de reojo.
Las largas horas de inmovilidad han agudizado la sensibilidad de su cuerpo. Percibe los latidos de su corazón como cataclismos siderales, la circulación de la sangre como las cataratas del Iguazú, el metabolismo del páncreas como una fundición, las fibras de sus músculos como los cables de acero de un puente. Un ruido de fondo abrumador, de reactor nuclear sobrecalentado, delata la actividad febril de su sistema nervioso. Pirlosky siente en su pecho cómo se va formando un remolino denso y creciente que amenaza con hacer papilla su triste encarnadura.
¡Aprieta los dientes, Pirlosky!
Cuando ya el dolor se le hace insoportable, grita. Grita con todo el alma, pero ni un triste sonido sale de sus labios.
Bajo un solano implacable, Pirlosky se curra la estatua.
Bajo el sol tórrido, Pirlosky suda la gota gorda, inmóvil sobre su cajón. Los escasos paseantes le miran de reojo.
Las largas horas de inmovilidad han agudizado la sensibilidad de su cuerpo. Percibe los latidos de su corazón como cataclismos siderales, la circulación de la sangre como las cataratas del Iguazú, el metabolismo del páncreas como una fundición, las fibras de sus músculos como los cables de acero de un puente. Un ruido de fondo abrumador, de reactor nuclear sobrecalentado, delata la actividad febril de su sistema nervioso. Pirlosky siente en su pecho cómo se va formando un remolino denso y creciente que amenaza con hacer papilla su triste encarnadura.
¡Aprieta los dientes, Pirlosky!
Cuando ya el dolor se le hace insoportable, grita. Grita con todo el alma, pero ni un triste sonido sale de sus labios.
Bajo un solano implacable, Pirlosky se curra la estatua.

2 Comments:
bueno, quizás pirlosky no ha encontrado el sitio perfecto para hacer la estatua. recuerdo a un famoso jugador de fútbol que realizaba la estatua en su área con gran lucimiento, ahora resulta que es el presidente de un club de fútbol.
y volviendo a pirlosky pienso que la termodinámica en sí no es el problema de pirlosky, más bien en su falta de arrojo entrópico, es decir, su animosidad con su propia persona puede que desvirtúe la asociación que está intentando establecer entre ruindad y elevación espíritual, a mi a veces me pasa mucho eso de querer gritar y no producir ni un solo sonido -sobre todo cuando sueño que me persigue una bestia inmunda por toda la farmacia para matarme-, es una sensación poco agradable pero ya Lacan lo definió como el eterno retorno de la falsa administración de nuestros procesos internos, es decir, la involución del proceso creativo.
está claro señorita mankov, los tiburones no son otra cosa que bombones de chocolate ultradensos, al principio les tienes miedo porque sabes que engordan pero luego das rienda suelta a tu instinto femenino y te los comes todos.
creo que pirlosky es en realidad una cucaracha que sueña con ser un hombre estatua que pisotea congéneres
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